Quiénes somos 2017-07-10T16:55:31+00:00

¿Quiénes Somos?

La FederaciónLa Federación de Sociedades Castellanas y Leonesas de la República Argentina fue creada el día 22 de mayo de 1990 y esta integrada por las asociaciones castellanas y leonesas de todo el país.

Ellas son: Centro Burgalés, Centro Maragato Val San Lorenzo, Centro Región Leonesa, Centro Salamanca, Centro Soriano Numancia, Centro Zamorano, Centro Castellano y Leones de Bahía Blanca, Centro Castellano y Leones de Bolívar, Centro Castilla de Rosario, Centro Castilla y León de La Plata, Centro Castilla y León de Mar del Plata, la Comunidad Castellana de Santa Fe, Centro Castilla y León de Tres Lomas, Centro Castilla y León de Coronel Dorrego, Casa de Palencia y Centro Castilla y León de Casbas.

Sus Fines y objetivos serán los siguientes:

a) Propugnar el agrupamiento para una acción cohesionada conjunta, de todas las Instituciones Castellano – Leonesas que en la República Argentina desenvuelven o pueden desenvolver en el futuro Actividades, Sociales, culturales, deportivas, benéficas, mutuales o de actividad similar encaminadas al bien común, respetando para ello la propia individualidad y principios normativos de cada una de ellas.

b) Estimular y fomentar las relaciones de todo orden entre los centros castellano – leoneses, entre esa Federación y la Junta de Castilla y León en España, y entre esta Federación e instituciones similares de a República Argentina.

En cumplimiento de sus fines la Federación de Sociedades Castellano –Leonesas de la República Argentina, desarrollará el siguiente programa de acción:

Agrupará en su seno a todas las sociedades de origen castellano – leonesas, establecidas o a establecerse en la República Argentina.

La Federaciónc) Contribuirá a inculcar la idea de unidad entre las sociedades afiliadas manteniéndose en contacto permanente encaminado todo ello al mejor logro de los objetivos comunes.

d) Propenderá al mayor acercamiento cultural entre los pueblos que componen la comunidad Castellano y Leonesa.

e) Promoverá el conocimiento de las manifestaciones de la cultura es­pañola e hispanoamericana y sus valores y la obtención de acuerdos de carácter social y económico entre la Federación y las autoridades de la Junta de Castilla y León.

f) Auspiciar las manifestaciones que exalten la obra realizada en el campo cultural y artístico por naturales de la comunidad y de la visita a la República Argentina de personalidades políticas y culturales que representen a la colectividad.

Nuestra historiaLa economía argentina y la atracción de inmigrantes castellanos y leoneses

Una pregunta que se han formulado repetidamente los historiadores se refiere a cuál de los factores de atracción de la economía argentina es más explicativo de las oscilaciones en los flujos de las migraciones europeas.

Para una etapa como la que aquí estamos considerando, el primer tercio del siglo XX, en el cual queda englobado el grueso de la emigración castellano leonesa, la dis­ponibilidad de tierras para establecerse como productor agro­pecuario difícilmente podía resultar todavía ese factor, si es que alguna vez lo había sido con antelación.

Los principales planes de colonización oficiales, tanto del Estado argentino como de las provincias de la región pampeana, habían con­cluído para entonces. Por su parte los empresarios particulares no estaban ya interesados en financiar unos procesos de colonización con inmigrantes europeos que apuntaran a la transferencia de la propiedad, debido al gran aumento del precio de la tierra y a la mayor rentabilidad que ofrecían otras opciones, como la insta­lación de arrendatarios en tierras que permanecían en manos de aquéllos o la explotación directa, sobre todo en el caso de las propiedades de mediana superficie.

Nuestra historiaEllo no significa que, al cabo de un período más o menos prolongado como trabajadores del campo o como arrendata­rios o aparceros rurales, no hubiese inmigrantes de Castilla y León que accedieran a la propiedad de tierras que anteriormente ya estaban en manos privadas.

La historiografía argen­tina ha ilustrado algunos casos en que tal proceso pudo con­cretarse, es difícil hallar un estrato de pequeños o medianos propietarios de tierras que fueran inmigrantes castellano y leoneses de primera generación, a la manera de otros grupos regionales de más antigua instalación, como los vascos y hasta cierto punto los catalanes en zonas trigueras.

Una de las características más notables del proceso de integración de los emigrantes españoles a las sociedades ame­ricanas durante los siglos XIX y XX a sido la creación y des­arrollo de un movimiento asociativo que los representaba.

DesarrolloDurante el siglo que transcurre entre el fin de las gue­rras napoleónicas y el de la primera guerra mundial, la emi­gración europea a ultramar, que no fue la única pudo ascen­der a unos 40-50 millones.

Tal como aparece a veces en los estudios internacionales, la repre­sentación española se muestra más bien discreta y tardía, y adquiere sólo algún relieve en las primeras décadas del siglo XX. Sin embargo, estas características de nuestra emigración mere­cerían ser cuestionadas tanto en su cronología como en su cuantía, pero no es este el lugar para hacer tal revisión.

Si se tiene en cuenta la procedencia de los emigrantes hallaremos dos focos destacados y permanentes: las provincias del Norte peninsular, con el protagonismo gallego, y Canarias. El Sureste, con lide­razgo almeriense, tendrá sus preferencias por la corriente argelina, aunque a fines de siglo parte de esta zona se conver­tirá en núcleo importante de la emigración hacia América. Una cuarta área a considerar sería la de Baleares y Barcelona.

En sentido opuesto, y con pocas excepciones, Meseta sur, Extremadura, Andalucía occidental y gran parte de Aragón permanecerán, de modo constante también, con escasas sali­das a ultramar.

DesarrolloLa novedad más destacada del siglo XX es la incorporación de Castilla y León (y norte de Extremadura) al flujo de la emigración americana, aunque probablemente exis­tían aquí zonas donde este éxodo no era desconocido; por ejemplo, León, como si fuera un apéndice de Galicia o Asturias, nunca estuvo al margen de este fenómeno. Pero el hecho radi­calmente nuevo es la intensidad migratoria y la configuración de la región como un bloque migratorio hacia América con la sola excepción de Segovia, vinculada a la influencia de Madrid.

La primera guerra mundial alteró la orientación exterior de la emigración castellana a favor de Francia, y aunque al acabar el conflicto se recuperaron las salidas hacia Ultramar, ya no se alcanzaron los niveles de preguerra. Durante los años 30 y la dura posguerra, la emigración se redujo drásticamente y predominaron los retornos sobre las salidas.

Informes migratoriosEspaña ha sido un país de emigrantes y la memoria de esa realidad se hace progresivamente vívida con la presencia diaria de otros migrantes: los inmigrantes.

La emigración no es un suceso puntual sino un proceso de larga duración que mantiene unos hilos de relación -personales, institucionales, simbólicos- entre los lugares y las gentes. El tiempo diluye esa relación, pero la evolución en las comunicaciones supone una oportunidad para relanzarla.

Visualizar el proceso migratorio constituye un compo­nente imprescindible de la memoria histórica de nuestra región. Los países que reciben los mayores contingen­tes de inmigrantes castellanos y leoneses son Cuba y Argentina. El tercer país por el volumen de castellano-Leoneses recibidos es Brasil.

Informes migratoriosUna de las empresas más perdurables de la emigración castellana y leonesa en América será el amplio tejido asociati­vo que conforman.

Estas sociedades, centros de recreo, mutuales y de beneficencia, constituyen un capítulo notable de la historia social transformándose en verdaderas plataformas de vinculación con los lugares de partida y su cultura en sentido amplio. Serán Cuba y Argentina, lógicamente, los países donde se articule un amplio proceso asociacionista castellano y leo­nés que sigue vigente en la actualidad.